Salud es DDHH

Construyamos un sistema de salud público, universal, gratuito, integral, de calidad y con calidez.

Impulsan Codehupy ALAMES Paraguay Amnistía Internacional Paraguay

¡No Hay!

Quienes integramos la Plataforma por el Derecho a la Salud* alzamos la voz para denunciar una realidad que en Paraguay se volvió demasiado habitual y demasiado cruel. Ante el dolor, la urgencia y la necesidad de atención, la respuesta que miles de personas reciben todos los días es una sola: No hay. No hay medicamentos. No hay estudios. No hay camas. No hay personal suficiente. No hay turnos. No hay respuestas oportunas. Esa frase, repetida en hospitales, servicios y farmacias, se ha convertido en la forma cotidiana del abandono.

La salud no es una mercancía, no es un privilegio y no puede depender del bolsillo, de los contactos, de favores ni de la caridad. La salud es un derecho humano y una responsabilidad indelegable del Estado. Por eso defendemos un sistema público de salud como base del acceso universal, con calidad, calidez, eficiencia y trato digno para todas las personas. No aceptamos que vivir o morir dependa de la capacidad de pago de cada familia.

Cuando el Estado responde “no hay”, las consecuencias son concretas y devastadoras. Las familias pagan con su salud, con su tiempo, con sus ingresos y muchas veces con su dignidad. Se endeudan, compran de su bolsillo lo que debería estar garantizado, peregrinan entre servicios, suspenden tratamientos, postergan diagnósticos y se ven empujadas a rifas, colectas, polladas y exposiciones públicas del sufrimiento para conseguir atención, medicamentos o insumos. Basta de mendigar por la salud.

Este abandono no es una fatalidad ni un accidente. No hay porque durante años se sostuvo un sistema subfinanciado, desigual y fragmentado, que descarga sobre las familias costos que el Estado debería asumir. Pero no se trata sólo de escasez. También se trata de una gestión debilitada en su capacidad de planificar, comprar, distribuir, controlar y resguardar medicamentos e insumos. El problema no está en un solo punto: está dañado el ciclo entero. Cuando falla la planificación, falla la compra. Cuando falla la compra, falla la distribución. Cuando falla el control, el costo lo paga la gente, y empeña su futuro.

Por eso decimos con claridad: si no hay medicamentos, si no hay atención digna, sí hay corrupción, clientelismo, prebendarismo, desorden administrativo, compras fraudulentas, conflictos de interés y decisiones sin control que convierten la necesidad en negocio. Mientras a la ciudadanía se le dice “no hay”, se desperdician recursos, se dejan vencer insumos, se vulneran controles y se alimentan circuitos que benefician a unos pocos a costa del sufrimiento de la mayoría. El problema no es solo el faltante. El problema también es el negocio montado sobre el faltante.

El deterioro del sistema público no es neutro. Cuando lo público se desabastece, se debilita o se humilla, se abre camino a una privatización encubierta de la salud a expensa del sector público. Las familias son empujadas a circuitos privados, tercerizados y más costosos. Se instala la mentira de que lo público no sirve y de que solo el mercado puede resolver. Rechazamos esa lógica. No aceptamos que el abandono del sistema público sea usado para justificar más desigualdad, más lucro y más exclusión.

Exigimos servicios de salud abastecidos de medicamentos e insumos, con personal suficiente, infraestructura adecuada y trato humano. Exigimos transparencia real en las compras, en la distribución y en el control de los recursos públicos. Exigimos sanción a las prácticas corruptas y prebendarias que destruyen la confianza social y cuestan vidas. Exigimos que la salud deje de ser un privilegio administrado por la discrecionalidad y vuelva a ser una garantía efectiva para toda la población.

Creemos firmemente en un sistema público, universal, gratuito, eficiente y humano. Sabemos que otra gestión pública de la salud es posible, porque el abandono no es natural ni inevitable: es una consecuencia de decisiones políticas, administrativas y presupuestarias que pueden y deben cambiar. Por eso nos organizamos, denunciamos y convocamos a la ciudadanía a defender el derecho a la salud. Desde este 7 de abril levantamos una voz colectiva para decir basta al abandono, basta a la corrupción y basta a la privatización. Que el “no hay” deje de ser la respuesta del Estado. Que la salud sea, de una vez por todas, un derecho garantizado para el pueblo.

*ALAMES, Movimiento Por el derecho a la Salud María Rivarola, Fundación Vencer, UNES, Tatarendy, Heñoi, CDE, CODEHUPY y Amnistía Internacional Paraguay.




¿Qué no hay en tu centro de salud
u hospital?

En Paraguay, la respuesta que se repite todos los días es “no hay”.

No hay medicamentos. No hay camas. No hay turnos. No hay personal. No hay respuestas.

Queremos visibilizar esa realidad con lo que vos vivís.

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Tu testimonio ayuda a mostrar que esto no es un caso aislado. Es un problema estructural que afecta a miles de personas.